Testimonios

 

Testimonio de

Margarita Fernández Alarcón

 

Piensa en India, ¿Cuál sería la palabra que utilizarías para describirla? ¿Por qué?  

Sobre estimulante, en el buen sentido de la palabra, es una ciudad llena de sensaciones nuevas, olores y coloridos diferentes por todas partes; llena de contrastes y miradas profundas, que te llenan junto a sus permanentes sonrisas con las que siempre te reciben.

¿Cuál fue tu mejor momento? 

Mi mejor momento sin duda fue el fin de semana que pasamos completo conviviendo en el orfanato con los niños, ya que pudimos conocernos mejor y hacer una especie de campamento con actividades intentando que disfrutaran lo máximo posible (aunque al final no se quien disfrutó más, si ellos o nosotros).

¿Qué fue lo que más te impactó?

Lo que más me impactó fue cuando nos tuvimos que despedir de los niños del orfanato con los que habíamos pasado el fin de semana. Fue muy emotivo, muchos lloraban y te abrazaban como si te conocieran de toda la vida; ha sido uno de los momentos más bonitos que he vivido.

Cómo le explicaría a una persona que no ha estado allí la labor y trabajo de la Fundación Vicente Ferrer

Sin duda hace una gran labor, trabaja en todos los ámbitos posibles, pero sobre todo con niños, aportándoles educación, hospitales y lo que es más importante, formando a personas para que ellas puedan, por sus propios medios, continuar estas labores.

¿Colaborabas anteriormente con la Fundación Vicente Ferrer? Tras tu experiencia, ¿Lo haces? ¿Por qué?

Antes no colaboraba con la Fundación, ya que no la conocía. Tras estar en la India, apadriné a uno de los niños del orfanato, para que en un futuro tenga independencia económica y pueda formarse. Lo hice porque tras estar allí me di cuenta de lo poco que cuesta una aportación desde aquí y lo mucho que les puede ayudar a ellos.

¿Qué experiencia esperabas vivir y qué resultó ser al final?

Fui un poco a la aventura sin saber que me iba a encontrar, con los comentarios de la gente en la cabeza como “va a ser una experiencia dura”, “hay que ser fuerte para algo como eso” y cosas por el estilo; sin embargo, no fue para nada eso lo que me encontré, ya que era una situación esperanzadora gracias a la labor que hace la fundación. Y sobre todo, porque cuando ves sus caras no son de tristeza, sino de alegría, bondad y esperanza, y eso te llena por dentro

Tras tu vivencia allí, ¿Ha cambiado algo en tu vida?

Posiblemente en la rutina del día a día no, horarios estrictos y siempre a contrarreloj y corriendo. Pero cuando paro y tengo un momento para pensar, me doy cuenta de lo mucho que tenemos y lo afortunados que somos, de todo lo que nos quejamos por cosas insignificantes, y cuando me doy cuenta intento cambiarlo y al menos ahora soy capaz de planteármelo y pensarlo, cosa que antes no hacía.

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